dimecres, 27 de març del 2013

"ESPAÑOLIZAR” O EL PECADO DE SER CATALÁN


M'ha arribat per correu una còpia d'aquest text de Francisco Javier Cubero Egea. Em sembla molt entenedor i un molt bon testimoni de la posicio de molts ciutadans respecte del procés sobiranista. Recomano la seva lectura a tothom, especialment aquells que des de fora de Catalunya manifesten la seva perplexitat al respecte del mateix i volen sincerament entendre'l millor.
Me ha llegado por correo una copia de este texto de Francisco Javier Cubero Egea. Me parece muy comprensible y un muy buen testimonio de la posición de muchos ciudadanos respecto del proceso soberanista. Recomiendo su lectura a todos, especialmente aquellos que desde fuera de Cataluña manifiestan su perplejidad al respecto del mismo y quieren sinceramente entenderlo mejor.


Francisco Javier Cubero Egea

Va néixer a Badalona (Barcelona, Espanya) el 1960. Llicenciat en Filologia Hispànica per la Universitat de Barcelona i tècnic especialista en Arts Gràfiques, actualment desenvolupa la seva tasca docent en el programa de Graduat Superior de Disseny de l’Escola Elisava, centre adscrit a la Universitat Pompeu Fabra, i al Col · legi Santa Teresa de Lisieux de Barcelona, on és professor de llengua i literatura.Autor de diversos llibres inèdits de poesia, poemes seus han aparegut en diverses revistes espanyoles i d’altres països com Argentina, Colòmbia, Mèxic o Perú. Ha publicat “El corazón de limo” (Barcelona: Paralelo Sur Ediciones, 2007).És el creador i editor del portal d’Internet eldigoras.com i director de la revista de literatura Paralelo Sur , publicació semestral en paper editada a Barcelona.Ha escrit aquest magnífic text que convindria que llegís el Sr Ministre Wert, cosa que dubto que faci. Deu tenir altres feines, més importants…
Nació en Badalona (Barcelona, España) en 1960. Licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Barcelona y técnico especialista en Artes Gráficas, actualmente desarrolla su labor docente en el programa de Graduado Superior de Diseño de la Escuela Elisava, centro adscrito a la Universidad Pompeu Fabra, y el Colegio Santa Teresa de Lisieux de Barcelona, ​​donde es profesor de lengua y literatura.Autor de varios libros inéditos de poesía, poemas suyos han aparecido en diversas revistas españolas y de otros países como Argentina, Colombia, México o Perú. Ha publicado "El corazón de limo" (Barcelona: Paralelo Sur Ediciones, 2007). Es el creador y editor del portal de Internet eldigoras.com y director de la revista de literatura Paralelo Sur, publicación semestral en papel editada en Barcelona.Ha escrito este magnífico texto que convendría que leyera el Sr. Ministro Wert, cosa que dudo que haga. Debe tener otros trabajos, más importantes ...




"Haber nacido en 1960 me proporciona una cantidad considerable de recuerdos, entre ellos el de un niño de 6 años que cada mañana, en el patio del colegio, cantaba el “Cara al sol” con el brazo en alto, como si fuera un juego, mientras una bandera, roja y gualda, ascendía por el mástil.
De aquella época es también una fotografía de escolar dócil posando ante un decorado de libros, con un ventanal de cipreses pintados al filo de un arroyo, un busto de Cervantes y un mapa político de España. Una fotografía en blanco y negro coloreada con anilinas tristes ya, de tiempo y de experiencia.
Quien supo de materias obligadas, como una Religión centrada en el pecado y en la culpa o aquella denominada Formación del espíritu nacional guiada por el odio y por el miedo para cultivar un nacionalismo español de hoja perenne, oye ahora mensajes parecidos, bajo la misma bandera que esconde el águila aunque esté claro que mantiene las garras afiladas.
Así el país, aquel país tan impuesto como ficticio, vuelve hacia el blanco y negro maquillado de anilina, de la mano de un ministro de Educación apellidado Wert: «Sí, nuestro interés es españolizar a los alumnos catalanes».
Fui un alumno catalán curiosamente españolizado. Mi madre, nacida en Granada, contrajo matrimonio con mi padre, nacido en Zamora, y algún tiempo después nacía yo en la ciudad de Badalona. El catalán estaba perseguido por el nacionalismo español gobernante, la escuela era en castellano, la ideología venía de la mano de aquellas enciclopedias Álvarez que, sin embargo, recuerdo con afecto. El tiempo tuvo que llevarse la mitad de mentira, de imposición y de odio que contenían ciertas enseñanzas. Algo debió ayudar tener buenos maestros que no eran catalanes, una madre cariñosa e inteligente que les pedía a los vecinos que nos hablasen catalán a mi hermano y a mí, o un abuelo andaluz tan republicano como honesto.
Pero los vecinos que eran catalanes nos hablaban en castellano, ¿quién sabe cuánto de cortesía y cuánto de miedo podía haber en aquella buena gente cuyo pecado principal consistía en ser catalanes y hablar catalán en Catalunya? ¿A alguien se le ocurre que se le pueda prohibir hablar su lengua a un castellano en Castilla? Ahora parece que la memoria es frágil, aquí no sólo se persiguió al republicano, también se persiguió al catalán sólo por serlo, algunos se olvidaron pronto o se inventaron otra historia.Crecí en un país cuyo interés era españolizar a los niños catalanes. Aunque yo no hablaba catalán tuve que acostumbrarme a ser “polaco” y decidí aprovechar, a los veinte años, el Servicio militar obligatorio que me llevó a Sevilla para empezar a hablar un catalán titubeante con aquellos catalanes que no me conocían. Así, cuando volví, empecé a construir mi segunda lengua, el catalán, a pesar de un franquismo que pensábamos muerto, a pesar de una educación españolizante, a pesar de quienes nos llamaban polacos, como si fuera una broma, como si no se destilase en el apelativo ese odio ancestral de “lo español” hacia lo diferente, ese afán de imposición y tabla rasa.Empecé a hablar catalán por voluntad propia y por convencimiento de que esa lengua debía ser tan mía como la otra, por vivir en una tierra integradora a la que durante mucho tiempo se le ha negado su esencia de nación. Y eso nada tenía en contra de España, de una España ideal que siempre ha sido bombardeada desde la Meseta y desde sus aledaños. De una España que fuera tan integradora como Catalunya, que estuviera orgullosa de una diversidad real. Una España que hoy ya parece imposible.
Pareció un proyecto viable en la mal llamada Transición, donde hubo ejemplos de diálogo y donde las concesiones a la presión de la oligarquía franquista y de un ejército contaminado dieron a luz una Constitución pactada que, a pesar de todo, podía suponer un marco de convivencia. La politización de los tribunales acabó con ese sueño y un Tribunal constitucional manipulado y disminuido en número demostró que lo votado en un parlamento y refrendado por la mayoría de una población podía ser deshecho por un puñado de magistrados. ¿Democracia?
El 11 de septiembre de 2012 salió a la calle un pueblo cansado de tres siglos de incomprensión, cansado de la continua involución de la política española, cansado de la corrupción de la casta política, cansado de la gestión de la crisis financiera. No es el dinero lo que mueve las banderas independentistas, es la dignidad que un día y otro pisotea esa Castilla antigua que se llama España.
Y la respuesta es el insulto y vuelve a ser el miedo. La respuesta es seguir intentando arrinconar la lengua hermana en ese cainismo miserable que lastra la historia de lo que pudo ser España y hoy no es más que el Estado español. Ahora nos dicen que no somos soberanos, que no podemos decidir nuestro futuro, ni los catalanes de padres catalanes, ni los catalanes de padres castellanos, extremeños, andaluces… Esto es la democracia española, escrito en castellano, con el dolor de quien creyó en una democracia verdadera y hoy se pregunta a qué espera el 15M, a qué esperan los verdaderos demócratas para salir a denunciar en la calle el regreso del odio, de la intransigencia, de la uniformidad.
Soy profesor de castellano en Barcelona, mis alumnos hablan dos lenguas con el mismo orgullo, el castellano con un dominio similar o mejor que el de la mayoría de los niños de Castilla. En mis clases de castellano no hay ideología, hay reflexión. Hay lengua, una lengua castellana hermosa y rica, con una tradición literaria que está muy por encima de la política cicatera de estos tiempos. Mis alumnos no necesitan que venga nadie a españolizarlos, quieren crecer libres y ser demócratas y que se les acepte porque son personas y no porque puedan ser votantes. Son catalanes en un sistema educativo integrador, donde la lengua vehicular es el catalán, la lengua propia de Catalunya. Esa Catalunya que pudo ser nación española y que tendrá que ser nación europea, lo que siempre ha sido; pero de la mano de un independentismo gestado fuera de Catalunya por los intolerantes.
¡Qué lástima que en el resto de España haya tan poca empatía, tan poca capacidad de entender lo diferente!Mañana es 12 de octubre, no voy a celebrar vuestra incomprensión. Ser catalán era, para muchos catalanes, la única manera de ser español; ahora será la única forma que tiene un catalán de ser europeo.
No soy nacionalista, los nacionalistas son Wert o Rajoy, el que calla. Soy catalán, señores, mi padre es de Zamora, mi madre de Granada. No voy a alegrarme ni voy a repartirme cuando llegue la independencia. Soy catalán, votaré por esa independencia,  y espero que algún día podamos ser buenos vecinos, al fin y al cabo soy profesor de castellano, esa lengua que otros llaman español."

Francisco Javier Cubero Egea

dijous, 14 de març del 2013

La izquierda de arriba y la de abajo

"En términos gastronómicos, la izquierda de arriba ("los marxistas de pantuflas" los llamó alguien) te puede dar una agenda con los mejores restaurantes con los mejores vinos; y la izquierda de abajo sólo te puede decir dónde están los tacos y las tortas más baratos. Hablo de la llamada izquierda "marginal", "radical", "dinosáurica" (para usar algunos términos que vienen de arriba). De las organizaciones políticas que no son parte de la clase política ni de la sociedad civil. De quienes no se rigen por modas, sino por compromisos. De los despreciados por los intelectuales, los medios de comunicación, los gobiernos, los políticos profesionales. De los que no son carne de cañón sino de presidio, de cementerio, del limbo donde los desaparecidos esperan la justicia que no vendrá de arriba, sino de abajo a la izquierda. De los pocos. Decenas. Cientos, si me apuras. Yo me suelo reír de los argumentos cuantitativos. "Son unos cuantos, muy pocos", nos dicen para recomendar el ignorar a alguna organización de izquierda. Pero, ¿cuántos son pocos? ¿No empezó el EZLN con seis personas? Porque estos pocos han sido el motor de las grandes movilizaciones en México: los pocos que echaron a andar el 68, el 85, el 94, el 99. ¿Hubiera sido el cardenismo del 88 un movimiento de masas sin el apoyo de esas personas y organizaciones de izquierda que se sumaron? Nosotros pensamos que no. Tal vez nos equivoquemos, pero eso creemos. Estas personas y organizaciones merecen no sólo el respeto de todos, también la admiración. Cualquier iniciativa de transformación real de nuestra sociedad deberá contar con ellos. Lo contrario no será sino una luz aislada (cuando nace abajo), o un engaño (cuando nace arriba). Porque debes saber que hay una izquierda que no puede ver sino con vergüenza e indignación que pretendan ponerle al frente, dirigiendo y coordinando, a quienes sólo saben de movimientos sociales si es para reprimirlos o comprarlos, a dirigentes sindicales charros, a líderes religiosos y a políticos que cambian de bandera como de calzones" (Subcomandante Marcos, EZLN, "Abajo a la izquierda").

Publicat a ICEA Autogestión 

dimecres, 13 de març del 2013

Un article que em sembla recomanable.






Pàtria o democràcia, de Vicenç Villatoro, publicat a ARA 13.3.2013





El general Juan Antonio Chicharro declarava fa uns dies que "la pàtria
val més que la democràcia". Venia a dir, doncs, que existeix una
contraposició entre la pàtria tal com ell la concep -una Espanya prèvia a
la idea mateixa de democràcia, eterna i indissoluble, que no pot ser
objecte de votació- i l'aplicació dels mètodes i els valors democràtics. I
entre la pàtria i la democràcia, ell tria la pàtria. Òbviament, estic
absolutament en desacord amb la seva tria. Però estic força d'acord amb
els termes. Diria que Chicharro és de les persones que ho han plantejat
d'una manera més clara: si es té d'Espanya una concepció metafísica de
pàtria indissoluble, de la qual formes part tant si vols com si no vols,
impermeable a les urnes, llavors has de triar entre aquesta idea i la
democràcia. Són els termes de la tria. Si Espanya, en nom d'aquesta
concepció de pàtria, nega la possibilitat d'una consulta als catalans sobre
el seu futur, està renunciant als valors democràtics.
Fixem-nos en els termes que surten i en els que no surten en aquesta
contraposició. Surten pàtria i democràcia . No surten Espanya ni
independència ni Catalunya ni llei ni Constitució . I trobo que aquest és
l'encert. El tema no és la independència de Catalunya. No és ni tan sols la
unitat d'Espanya. Podríem anar a un referèndum a Catalunya, que
guanyés el no i que Espanya es quedés tal com és ara. Això seria del tot
democràtic. Per tant, la unitat d'Espanya és compatible amb la
democràcia. El que no és compatible amb la democràcia és la unitat
obligatòria, la indissolubilitat metafísica de la nació espanyola. Si es vota
la independència de Catalunya, en nom de la democràcia, la idea de
pàtria del general Chicharro -però també de la Constitució espanyola!-
haurà estat traïda, surti el que surti. Perquè en el seu concepte l'essencial
no és que la unitat d'Espanya es mantingui -llavors es dedicaria a fer
campanya pel no en el referèndum català- sinó que la unitat d'Espanya
no es pugui discutir ni votar, i per això al que es dedica és a impedir la
consulta. Voler que surti el no és compatible amb la democràcia. Impedir
que es voti no ho és. Obliga a la tria que fa el general.
Un terme que no surt en la tria del general Chicharro és la llei. És curiós,
però em sembla ben vist. Curiós, perquè del que ens parlen a totes hores
és de la llei, que el referèndum no es pot fer perquè la llei ho impedeix.
Però la llei no és un dels termes de la tria. La llei és precisament el
resultat de la tria. La llei no és el valor suprem. De lleis n'hi ha hagut
sempre, en democràcia i en dictadura. Afortunadament, la Transició es
va fer contra la llei (franquista). El que és un valor a defensar és la llei
democràtica. I una llei no és democràtica tan sols pel fet de ser votada -
Franco posava algunes lleis a referèndum-, sinó com més principis
democràtics encarna. En aquest sentit, el concepte de pàtria que hi ha a
la llei, a la Constitució, és el mateix que té el general Chicharro, una cosa
axiomàtica, fonamental, indissoluble. Que és impermeable a la
democràcia. Que permet que el 75 per cent dels representants lliurement
escollits d'un territori demanin poder decidir el seu propi futur i se'ls
negui aquesta possibilitat en nom de la llei.
Pàtria (entesa així) o democràcia. És la tria que ens proposa el general
Chicharro. I ell tria. Però no és l'únic que tria. Potser és l'únic que ho diu
clar. Quan es fan servir els aparells de l'Estat contra els qui demanen la
consulta, quan es fa dimitir un fiscal general per haver dit que la gent ha
de poder decidir legalment, quan es vol treure validesa a un acord
adoptat al Parlament de Catalunya per amplíssima majoria, quan en
definitiva es vol impedir per tots els mitjans que els catalans siguin
consultats sobre quin futur volen, l'Estat està defensant una idea de
pàtria al preu de baixar graons de qualitat en la democràcia. Té raó el
general Chicharro. En aquest procés, Espanya s'hi juga la democràcia. Té
dret a defensar democràticament la unitat d'Espanya, d'intentar
convèncer els catalans que això és el que els convé. Però si el que fa és
blindar una idea de pàtria de manera que no sigui ni discutible ni
opinable, si nega la possibilitat pacífica i democràtica de decidir d'un
territori quan la immensa majoria dels seus representants ho demanen i
quan la majoria dels seus ciutadans ho han deixat clar a través del seu
vot en les eleccions, està triant entre pàtria i democràcia. I el que tria no
és la democràcia.